FELICIDAD
MINIMALISTA 4.
Explorando
los caminos de la felicidad
Para llega a ser felices
tenemos dos caminos, la aceptación de la realidad tal cual es y el éxito en la
resolución de problemas y retos, como ya vimos en los capítulos anteriores.
Aceptar la realidad supone
dedicarse solo a la observación y su disfrute, sin intención de cambiar nada.
Incluso también se puede renunciar a la observación buscando el vacío de
sensaciones.
Se trata del camino más
extremo, y lleva hacia la muerte, la paz absoluta.
Pero si se pretende
permanecer vivo, observar y disfrutar, hay que ejercitar la mente a percibir la
realidad, sin tratar de introducir cambios.
Las técnicas que entrenan a
observar están relacionadas con los distintos tipos de meditación, la
contemplación, el llamado mindfulness, técnicas zen, pero también también
estamos obligados a incluir simplemente el disfrute del arte: la pintura, la
música, las sensaciones corporales, los aromas, los sabores.
Se trata de estar presente y
disfrutar de la vida tal cual es, sin lucha y sin dedicar energía a cambiar el
mundo como se presenta ante nosotros.
El término meditación, en
muchas culturas de occidente, tiene una connotación diferente a como es
entendido en algunas culturas de oriente. Meditar para nosotros tiene que ver
más con sopesar pros y contras, valorar, pensar sobre algo teniendo en cuenta
las alternativas; en cambio para aquellas mencionadas culturas orientales
meditar sería más lo que aquí llamamos simplemente contemplar, observar,
describir.
Aprender a disfrutar de la
contemplación, disfrutar de la realidad observada, de la naturaleza, los
paisajes, de las creaciones artísticas y técnicas, de las realidades que
penetran por nuestros sentidos, es una forma de alcanzar la felicidad a través
de la aceptación.
Estar vivo sería ser feliz,
simplemente.
Los amantes de la
contemplación de la música, de la pintura, de la comida, de la sensualidad, del
deporte, de la meditación, transitan por el camino de la aceptación. Y he dicho
“los que disfrutan de la contemplación”, no sus creadores, que pertenecen al
otro grupo de los que buscan tener éxito. Los creadores, se enfrentan a
producir, a germinar, a causar, a desarrollar algo, ellos no son meros
contempladores de la vida: la transforman, crean, modifican; si observan es para
luego gestar, hacer, conseguir.
Los que pintan, los
compositores de música, los cocineros, los deportistas que se plantean retos,
todos aquellos que quieren crear cosas, construir artefactos técnicos, los paisajistas,
arquitectos, ingenieros, los que pretenden ayudar a otros, los médicos, las
enfermeras, investigadores, los estudiosos, todos ellos pertenecen al grupo de
los que buscan tener éxito en algo, lograr superar retos, solucionar problemas.
Su felicidad está ligada al
éxito de conseguirlo, aunque si combinan los dos caminos, el de la aceptación y
el del éxito, también pueden disfrutar del proceso, del camino aunque este no
sea todo el tiempo de logros y éxitos.
Nunca olvidemos que los
caminos son abstracciones, teorías, mapas, y que en realidad existen tantos
caminos como personas vivas en el mundo, cada uno encontramos la combinación
que queremos justo en un momento dado, y que puede ser diferente en el instante
siguiente.
Solo pretendo tomar
consciencia de lo que estamos haciendo y de lo que nos pasa, Quizá esa
sabiduría nos de perspectiva para no rendirnos, o sabiduría para cambiar un
rato al otro lado del camino y disfrutar de lo logrado. Quizá eso nos relaje un
poco, y nos calme y clarifique.





