miércoles, 11 de noviembre de 2020

FELICIDAD MINIMALISTA 4. Explorando los caminos de la felicidad

 


FELICIDAD MINIMALISTA 4.

Explorando los caminos de la felicidad

 

Para llega a ser felices tenemos dos caminos, la aceptación de la realidad tal cual es y el éxito en la resolución de problemas y retos, como ya vimos en los capítulos anteriores.

Aceptar la realidad supone dedicarse solo a la observación y su disfrute, sin intención de cambiar nada. Incluso también se puede renunciar a la observación buscando el vacío de sensaciones.

Se trata del camino más extremo, y lleva hacia la muerte, la paz absoluta.

Pero si se pretende permanecer vivo, observar y disfrutar, hay que ejercitar la mente a percibir la realidad, sin tratar de introducir cambios.

Las técnicas que entrenan a observar están relacionadas con los distintos tipos de meditación, la contemplación, el llamado mindfulness, técnicas zen, pero también también estamos obligados a incluir simplemente el disfrute del arte: la pintura, la música, las sensaciones corporales, los aromas, los sabores.

Se trata de estar presente y disfrutar de la vida tal cual es, sin lucha y sin dedicar energía a cambiar el mundo como se presenta ante nosotros.

El término meditación, en muchas culturas de occidente, tiene una connotación diferente a como es entendido en algunas culturas de oriente. Meditar para nosotros tiene que ver más con sopesar pros y contras, valorar, pensar sobre algo teniendo en cuenta las alternativas; en cambio para aquellas mencionadas culturas orientales meditar sería más lo que aquí llamamos simplemente contemplar, observar, describir.

Aprender a disfrutar de la contemplación, disfrutar de la realidad observada, de la naturaleza, los paisajes, de las creaciones artísticas y técnicas, de las realidades que penetran por nuestros sentidos, es una forma de alcanzar la felicidad a través de la aceptación.

Estar vivo sería ser feliz, simplemente.

Los amantes de la contemplación de la música, de la pintura, de la comida, de la sensualidad, del deporte, de la meditación, transitan por el camino de la aceptación. Y he dicho “los que disfrutan de la contemplación”, no sus creadores, que pertenecen al otro grupo de los que buscan tener éxito. Los creadores, se enfrentan a producir, a germinar, a causar, a desarrollar algo, ellos no son meros contempladores de la vida: la transforman, crean, modifican; si observan es para luego gestar, hacer, conseguir.

Los que pintan, los compositores de música, los cocineros, los deportistas que se plantean retos, todos aquellos que quieren crear cosas, construir artefactos técnicos, los paisajistas, arquitectos, ingenieros, los que pretenden ayudar a otros, los médicos, las enfermeras, investigadores, los estudiosos, todos ellos pertenecen al grupo de los que buscan tener éxito en algo, lograr superar retos, solucionar problemas.

Su felicidad está ligada al éxito de conseguirlo, aunque si combinan los dos caminos, el de la aceptación y el del éxito, también pueden disfrutar del proceso, del camino aunque este no sea todo el tiempo de logros y éxitos.

 

Nunca olvidemos que los caminos son abstracciones, teorías, mapas, y que en realidad existen tantos caminos como personas vivas en el mundo, cada uno encontramos la combinación que queremos justo en un momento dado, y que puede ser diferente en el instante siguiente.

Solo pretendo tomar consciencia de lo que estamos haciendo y de lo que nos pasa, Quizá esa sabiduría nos de perspectiva para no rendirnos, o sabiduría para cambiar un rato al otro lado del camino y disfrutar de lo logrado. Quizá eso nos relaje un poco, y nos calme y clarifique.





 

 

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